La pincelada de consumismo. Los medios y

La información y su peso en nuestra autorrealización Hoy en día la tecnología está ligada de forma intrínseca a nuestras vidas, es por eso que constantemente nos vemos bombardeados por incontables cantidades de información, ya sea a través del internet, la televisión, redes sociales, entre otros. Dentro de estas fuentes de información existe una innegable pincelada de consumismo. Los medios y la propaganda suelen distorsionar parcialmente la realidad para que nuestras prioridades dejen de ser nuestras, dejen de ser aquellas que verdaderamente no lleven a ser felices. Se debe mencionar que, en la era moderna, siempre han existido las técnicas de mercadeo, publicidad y propaganda. Estas técnicas funcionan pero su sutileza pasa desapercibida. Cada valla publicitaria que vemos en la calle busca incitarnos a consumir un producto o un servicio, no hay nada malo en ello, pero siempre debemos mantenernos fieles a nosotros. ¿Qué queremos realmente?, esta pregunta se nos hace familiar si hemos buscado dentro de nosotros y nos hace fuertes ante los impulsos consumistas. Mantente fiel a quien eres y a lo que quieres, no permitas que siembren en ti distracciones que te alejaran de tu meta final: una vida plena. Hasta este punto podríamos concluir que debemos conocernos a nosotros mismos para saber qué clase de vida queremos, cómo planeamos alcanzarla y cómo nos gustaría vivirla. Sabemos que nuestra mente inconsciente puede ser nuestra némesis cuando debería ser nuestra aliada más preciada, y que los medios de mercadeo, publicidad y propaganda pueden distraernos de nuestro camino. Por todo esto expuesto es importante detenerse a pensar, cada cierto tiempo, sobre el estado actual de nuestro camino. ¿Qué clase de pensamientos tenemos en este momento? ¿Aportan algo positivo a nuestra construcción personal? Replantearse estas incógnitas suele ser algo sano, pues nos permite ver si nuestras prioridades siguen siendo fieles a nuestros objetivos verdaderos. Luego de esta reflexión nunca está de más preguntarse si nuestros pensamientos son propios o son producto de la siembra de otro agente, ya sea la ansiedad e inseguridad de nuestro inconsciente, el consumismo propagandístico o, un factor de carga bastante pesada que discutiremos a continuación: la familia.