La de partículas: nanopartículas poliméricas, liposomas, dendrímeros,

La
nanomedicina es la rama de la medicina que aplica los conocimientos de la
nanotecnología en procedimientos médicos para el diagnóstico, prevención y
tratamiento de las enfermedades a nivel celular y molecular.  Esta ciencia se basa en el diseño de sistemas
de estructuras que midan menos de 100 nanómetros.  Dichas sustancias se componen de al menos dos
partes: el principio activo o la molécula biológicamente activa y el sistema
que permite una función específica para procurar la salud. Así, la interacción
que se presenta entre los fármacos y las biomoléculas permite un mejor
entendimiento del comportamiento de las células normales y transformadas, para
así desarrollar mejores tratamientos.

Los
avances de esta subdisciplina de la nano-ciencia se concretan en distintos
campos médicos, por ejemplo: reparación de tejidos, control de la evolución de
las enfermedades, defensa y mejora de los sistemas biológicos humanos,
administración dirigida de medicamentos, la liberación controlada de fármacos,
etcétera. Asimismo, se busca controlar por medio de esta tecnología los costos,
los tiempos de diagnóstico e inicio del tratamiento, la resolución parcial de
las infecciones, entre otras variables.

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En
la nanomedicina, se utilizan los siguientes tipos de partículas: nanopartículas
poliméricas, liposomas, dendrímeros, nanoesferas, nanoporos y puntos quánticos.
Las propiedades de las nanopartículas confieren las siguientes ventajas a los
nuevos fármacos: protegen el principio activo y evitan su degradación;
atraviesan las barreras biológicas como la piel, las mucosas y la barrera
hematoencefálica; alcanzan el órgano, tejido o células donde la molécula debe
hacer su acción y controlan la liberación de la molécula activa en el lugar
específico donde se requiere. De esta forma, las nanopartículas pueden marcar
sólo las células dañadas y transportar alguna droga hacia el sitio específico
de absorción sin que alguna barrera del cuerpo lo impida. Así, se busca poder
disminuir las dosis de los medicamentos y evitar los efectos secundarios al
sólo atacar las células malignas y no las benéficas.

Gracias
a la nanomedicina, se han desarrollado sustancias que mejoran la seguridad y
eficacia de los medicamentos y se han incorporado en el tratamiento de cáncer,
VIH, hepatitis, problemas inflamatorios, trastornos inmunológicos, patologías
endocrinas y en enfermedades infecciosas, cardiovasculares o
regenerativas.  Sin embargo, la
toxicidad, la biocompatibilidad, los costos y los efectos secundarios a largo plazo
ha sido parcialmente estudiado y se requiere mayor investigación para que todos
los nuevos procedimientos médicos puedan entrar al mercado.